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Meditación, educación y Biblia

Por: Lic. Esteban D. Larrosa*

Hace un tiempo atrás asistí a un evento sobre nuevas tecnologías y el mundo de Internet aplicado al desarrollo de marcas y empresas. En medio de la sesión de charlas, apareció sobre el escenario una profesional de la psicología, hablando sobre algo que parecía totalmente fuera de contexto, pero que luego percibí lo relacionado que estaba con el público que asistía a esa conferencia. La mayoría eran personas totalmente conectadas a Internet, con un ritmo de trabajo frenético dada la competencia, la exigencia de mayor productividad autoimpuesta y también por su empresa. Todo eso somete al trabajador del siglo XXI a una presión tremenda que genera estrés, ansiedad y angustia. Por ello, esta profesional de la psicología llegó para vender una respuesta a los asistentes: la meditación. Puso a prueba su producto, creando un ambiente de relajación en el auditorio, ojos cerrados, distención y un ejercicio meditativo. Fueron 5 minutos, de una promoción efectiva y precisa.

Por otro lado, hace un par de años mi hija Eugenia contó volviendo a casa de la escuela: “Papá, la maestra dijo que cuando estamos nerviosos tenemos que poner los dedos así (me hizo el gesto de la meditación trascendental), cerrar los ojos y decir ‘ommm’.” Tenga en cuenta que mis hijos chicos asisten a una escuela pública, y este no es un dato menor, pues se supone que el principio de laicidad debería evitar que prácticas religiosas sean promovidas en el seno escolar. Hace poco escuché y luego leí de otras instituciones públicas cuyos docentes introducen técnicas de meditación que tienen origen en religiones orientales y se están filtrando en nuestro sistema educativo. Entonces, a raíz de esto y tras consultas que nuestra audiencia nos ha trasladado en la programación de RTM Uruguay debemos contestar estas cuestiones: “Meditar… ¿Es bueno o malo?” “¿Es una práctica inocua?” “¿Tiene algún compromiso religioso?” “¿Es una terapia alternativa?” “¿Es compatible con la fe cristiana?” ¿Qué hay detrás? Para contestar eso hicimos dos programas con el Pr. Salvador Dellutri y están publicados en el sitio web de Tierra Firme.

El sistema que se está usando como recurso personal y que se vende como servicio para empresas utiliza esta técnica de origen budista para ayudar a la persona a “desconectarse y alejarse del estrés de la vida diaria”. “La gente no sabe cómo apoyar la cabeza en la almohada y dejar de pensar”, dice uno de ellos. “Y con la meditación lo pueden lograr” (fuente El País).

El fin último que tienen estas prácticas meditativas es el de “hacer silencio y empezar a escuchar tu mundo interno para entenderlo”. De esta forma, sostiene que la meditación es una manera de educar a la mente para aprender a manejar el “mundo interior”, que se compone por pensamientos y emociones. En el budismo, esta práctica es utilizada como herramienta para llevar al individuo a centrarse en sí mismo, buscar la iluminación y la liberación del sufrimiento.

La invasión de este tipo de budismo con el mindfulness y la falta de discernimiento bíblico hacen que incluso los cristianos estén adoptando un sistema meditativo que tiene fundamentos alejados de la Biblia, pues la meditación bíblica tiene otros principios que deberíamos aplicar a nuestro desarrollo espiritual.

Esta es otra de las palabras a la que los cristianos del siglo XXI parecen haberle desarrollado cierta aversión, puesto que como la invasión del orientalismo se ha extendido, parece que ellos se han adueñado del término y no debería ser así, porque la Biblia habla y mucho de la meditación.

Una práctica antigua

Debemos reconocer que una persona alienada por el activismo, el estrés y la ansiedad no es capaz que meditar. Ya en Génesis, se nos relata que en la antigüedad la práctica de meditar al final de un día de trabajo era parte de la cultura. Dice Gn. 24:63 que Isaac había salido a meditar al campo a la hora de la tarde. Y es importante señalar que esta práctica se hacía en la era preliteraria de la historia bíblica, puesto que por lo que sabemos Moisés es el primer escritor bíblico.

Un mandamiento permanente

La práctica de la meditación aparece por primera vez como mandamiento en Josué 1:8 cuando Dios mismo le da instrucciones al nuevo dirigente del pueblo judío de cómo desarrollar su labor. El mandamiento dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.”

Veamos el detalle y las diferencias con la meditación que se nos propone el día de hoy:

  1. Sobre qué meditar:
  • En la ley escrita. Para el judío de aquella época esto era los primeros 5 libros del Antiguo Testamento, escritos por Moisés. O sea que, la meditación que propone Dios, parte no de mis emociones y pensamientos, sino que inicia en base a una referencia externa que es el libro de la ley. A la mitad del versículo dice: “lo que está escrito”. O sea no se refiere a una meditación que se basa en mis sentimientos, en mis emociones o lo que imagino. Sin embargo, desde ese libro llegamos al individuo su situación y su mundo interior, pero no se parte del individuo como elemento auto-referencial.
  • El otro elemento que agrega el salmista es el otro libro de Dios que es la creación: “Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmos 19:1) Ese salmo es especialmente valioso para determinar sobre qué meditar, porque el centro es Dios y a Dios conocido de dos maneras: una por su creación y la segunda por su palabra escrita cuando dice a partir del vv. 7: “la ley del Señor es perfecta que convierte el alma.” Y allí habla de ley, testimonio, de precepto y mandamiento, finalizando que los dichos de su boca y la meditación de su corazón sean gratos delante de Dios.
  • El Salmista también señala que la meditación se realiza en todas las obras y hechos de Dios (Salmos 77:12), recordando todas las ocasiones en que el Señor obró a favor de su pueblo. Meditemos en las cosas que Dios ha hecho en nuestras vidas y en la historia, reflexionemos sobre cómo Dios se manifiesta de manera específica. En el Nuevo Testamento, tenemos una clara muestra de esto en María. Lucas 2:19 dice: “María guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón.” La madre de Jesús, revisaba todo el obrar de Dios desde el anuncio del ángel hasta ese momento en que su hijo había nacido y observaba y escuchaba todo lo que Dios estaba haciendo con los pastores, los ángeles del cielo cantando, como llegaron hasta el establo y le adoraron. Ella meditaba en el obrar de Dios. Vea también el Salmo 143:5: “Me acordé de los días antiguos; Meditaba en todas tus obras; Reflexionaba en las obras de tus manos.” Y 145:5 “En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos maravillosos meditaré.” El salmista escribe al mirar cómo Dios sustenta toda su creación: “Dulce será mi meditación en él, Yo me recocijaré en él” (Salmos 104:34), reconociendo que Dios está presente aún en los pequeños detalles de la vida cotidiana y en ellos lo ve a él y medita en ello.
  1. Cuándo meditar:
  • Siempre: La acción de la meditación es un elemento continuo y no solamente de momentos especiales, “nunca se apartará de tu boca”. Dios le está mandando a Josué a desarrollar una mente entrenada en procesar cada pensamiento y acción bajo el control de la palabra de Dios. El salmista decía: “En su ley medita de día y de noche” (Salmos 1:2).
  • Tiempos específicos: También los escritores refieren a momentos específicos cuando se dedica a meditar de manera especial y con una quietud de espíritu, aparte de todas las tareas diarias. El Salmo 119: 148 dice: “Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, para meditar en tus mandatos.” O “De madrugada me acercaré a ti” (Salmos 63:1) En ese mismo Salmo dice: “Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.” Salmos 4:4 dice: “meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama y callad.” En forma especial, el salmista recurre a la meditación en momentos difíciles: “Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí, mas tu siervo meditaba en tus estatutos” (Salmos 119:23). Ante las calumnias de personas soberbias la respuesta del salmista fue la meditación sobre los mandamientos de Dios (Salmos 119:78).
  1. Meditación silenciosa y verbalizada:

    La acción de meditar incluye la verbalización del texto bíblico, “nunca se apartará de tu boca”. Qué importante es memorizar e incorporar en nuestro hablar el lenguaje bíblico como herramienta de afirmación de lo que estamos realizando internamente. No estamos repitiendo mantras sin sentido, o al menos no deberíamos usar la palabra de Dios como mantra, sino una repetición consciente y con sentido. El salmista reafirma esto cuando dice: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío” (Salmos 19:14). La acción de meditar incluye la verbalización del texto bíblico, “nunca se apartará de tu boca”. Qué importante es memorizar e incorporar en nuestro hablar el lenguaje bíblico como herramienta de afirmación de lo que estamos realizando internamente.
  1. Propósito de la meditación:

    “Para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito”. Guardar y hacer. La meditación debe ayudarnos a afirmar en nuestra mente y corazón lo que está escrito y asegurarnos en esa meditación de los conocimientos que adquirimos de Dios y de lo que está revelado sobre su persona, para llevarlos a la práctica.
  1. Consecuencia de esa meditación:

    “…Harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien”.

Un mandamiento en medio de la crisis

Dos profetas de la antigüedad exhortan al pueblo de Dios a meditar en medio de su decadencia Sofonías y Hageo. En ambos casos son invitaciones a hacerlo en forma colectiva. Y esto es bien interesante, la meditación no es solamente una acción individual, introspectiva, de reflexión quieta dentro del corazón, sino que también debe ser una tarea colectiva. Sofonías 2:1 los reprende así: “Congregaos y meditad, oh nación sin pudor”. La decadencia moral del pueblo en su conjunto ameritaba que tuvieran que reunirse y ver lo que estaban haciendo como sociedad y las consecuencias que estaba trayendo. Hageo, es el que más me llama la atención por la cantidad de veces (5) que exhorta a los judíos a meditar. “…Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos” (Hageo 1:5) lo repite en el 1:7 y luego en el capítulo 2 “meditad en vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehová”. Los israelitas en este caso habían descuidado y abandonado la obra de reconstruir el templo tras el retorno del exilio, amedrentados por las amenazas de quienes les rodeaban, pero eso les sirvió de excusa para centrarse en sí mismos, en edificarse casas artesonadas y olvidar la casa de Dios. Es entonces que la exhortación es a meditar sobre esos caminos que habían tomado y las consecuencias que ello había traído con esfuerzos que no tenían rédito, con trabajos que no daban los frutos esperados y un desgaste que no rendía. Además, dice el texto había impureza en su culto a Dios y todo eso es reprendido 5 veces con un “meditad” sobre los caminos y en el corazón. Otro llamado colectivo.

Hoy nosotros también estamos muy ocupados, estresados, distraídos o desmotivados. Nos preocupamos por mejorar nuestras condiciones económicas, pero la ansiedad nos consume, pero nos olvidamos de Dios, nos concentramos en nuestra propia realización y dejamos de trabajar en conjunto por la obra de Dios. De esa forma, bajamos los estándares morales y no reflexionamos sobre ello.

En este punto, el llamado de Dios para todos nosotros es el de meditar. Por ello, el llamado es totalmente pertinente: Nunca se aparte de nuestra boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditemos en Dios (individual y colectivamente), para que guardemos y hagamos conforme a todo lo que está escrito, porque entonces haremos prosperar nuestro camino y todo nos saldrá bien.

¿Es importante la meditación para el seguidor de Jesús? Es central y clave para tener salud espiritual y física.

*Lic. Esteban D. Larrosa – Director de RTM Uruguay

1 Comment

  1. Nancy Rodríguez Antivero dice:

    Muy completo y profundo artículo, Esteban. Los cristianos debemos estar bien parados, con los principios claros y deteniendo con firmeza los avances, a veces avasalladores, de estas prácticas que desagradan a Dios. Gracias!

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