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Su bondad

Lectura: Eclesiastés 7:10-14

«Alégrate en el día de la prosperidad, y en el día de la adversidad considera: Dios ha hecho tanto el uno como el otro…» v. 14

En la vida son muchas las situaciones difíciles que debemos enfrentar, contrariedades que incluso pueden hacer que detengamos la marcha: una gran pérdida, una enfermedad, un accidente, un conflicto judicial o cualquier otra adversidad. Todas son situaciones tan decepcionantes que a veces hasta pueden hacernos dudar acerca de la bondad de Dios.

Sin embargo, cuando ellas se presenten, sepamos con plena certeza que Dios todo lo sabe. Por tanto, como Él todo lo sabe, nada, absolutamente nada escapa de sus manos, y como tal, puede hacer que aun esas situaciones adversas redunden en beneficio nuestro, tal como nos lo dicen las Escrituras: “Y sabemos que todas las cosas ayudan a bien…” (Romanos 8:28).

Además de eso, tengamos también presente que una cosa es lo que Dios hace y otra muy diferente lo que Él permite. ¿Lo sabías? Sin dudas que lo que Dios hace está incluido en su perfecta voluntad, por tanto, es bueno porque así es todo lo que Él hace. En cambio, lo que permite no ocurre por su voluntad como tal, sino con su permiso; algo así como su voluntad permisiva.

De modo que siendo así, si Dios está al tanto de lo que hace
y de lo que permite, podríamos decir que lo que Dios hace es bueno, y lo que permite es necesario. Entonces, aceptemos tanto lo que hace como lo que permite porque ambas proceden de Dios.

Hernán Díaz Castro, Venezuela

Que nada nos haga dudar de la bondad de Dios.

Meditación publicada en el libro devocional de RTM Alimento para el Alma – volumen 16, para conseguir una copia de la edición impresa visítenos en Soriano 1335 (Montevideo, Uruguay) o en su librería cristiana más cercana.

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