¿La ideología de género se infiltrará en la Iglesia?

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Por: Ps. Graciela Gares*

Parte 1:

Parte 2:

Cuando el enemigo es difícil de vencer una estrategia sutil es infiltrarlo; meterse entre sus filas intentando convencer o por lo menos confundir a sus soldados. Hemos oído hablar del caballo de Troya (¿mito o realidad?), un enorme caballo de madera con guerreros en su interior, que fue utilizado para ingresar a la ciudad de Troya cuando sus muros parecían inexpugnables. Fue un ardid engañoso que resultó eficaz para conquistar un territorio y se convirtió en el paradigma de la astucia y el engaño, usados como herramienta para acceder de modo disimulado e introducirse en algún sitio.

En la actualidad el dogma de la ideología de género ha permeado en la cultura de Occidente, a pesar de carecer de base científica -ya que descarta lo biológico y lo genético- y oponerse a las leyes naturales. Se ha valido de la táctica de imponerse sin admitir discusión, tildando de homofóbicos a los que la cuestionen. Pero además, eligió el escenario ideal en el cual no hallaría oposición, al pretender inculcarla en niños, es decir, en mentes que carecen de un criterio de análisis maduro y no pueden advertir sus inconsistencias. También encontró un terreno fértil en familias que no educan sexualmente a sus hijos y suelen dejar este tema, por incómodo, en manos de los educadores. Hoy tenemos muchos adolescentes confundidos en cuanto a cómo vivir su sexualidad.

La atmósfera propicia ha sido el abandono de la estructura original de familia bi-parental, heterosexual, con vínculo de compromiso y fidelidad permanente, que viene siendo sustituida por familias monoparentales, familias ensambladas y últimamente familias homo-parentales, es decir, constituidas por figuras parentales del mismo sexo y que adoptan niños. Algunos de estos modelos alternativos de familia están dejando a los hijos sin modelo de su propio sexo con quien cumplir el proceso natural de identificación sexual (por imitación de la hija a su madre y del niño a su papá).

En este nuevo escenario, días atrás las agencias internacionales de prensa atribuyeron al pontífice de la iglesia católica frases avalando las uniones civiles de personas del mismo sexo. Ello provocó el estupor y desconcierto en buena parte de la feligresía católica y de otras corrientes religiosas, en tanto las comunidades de homosexuales lo celebraron. Tales declaraciones habrían sido tomadas de un documental titulado “Francesco”, donde el jefe del catolicismo estaría dando el aval a las uniones civiles gays, argumentando que los homosexuales tienen derecho a estar en una familia. Al mismo tiempo, la prensa internacional también publicó el testimonio de un varón homosexual que atestiguaba que el Papa le habría dicho que probablemente Dios lo quería gay o lo habría hecho así.

Sabemos que las agencias de prensa y el periodismo en general, suelen manipular y tergiversar noticias. Pero en este caso lo más preocupante fue la demora en hacer llegar un desmentido desde el Vaticano, aclarando que las declaraciones del pontífice religioso habrían sido sacadas de contexto y editadas. No pocos consideraron los dichos atribuidos al Papa, como un guiño a la comunidad gay. De allí que la confusión se sembró en los ámbitos religiosos y aún seculares. “Que vuestro sí sea sí y vuestro no sea no, decía certeramente el apóstol cristiano” (Santiago 5:12).

La Biblia aclara expresamente: “No se dejen engañar, pues en el reino de Dios no tendrán parte los que se entregan a la prostitución, ni los idólatras, ni los que cometen adulterio, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los que roban, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los ladrones” (1 Corintios 6:9).

No debe haber dudas en nosotros en cuanto a rechazar la ideología de género e impedir que ella penetre en la iglesia de Cristo, para que ella siga siendo “columna y baluarte de la verdad”, y esto depende de cada uno de los que profesamos fe en Dios y en su Hijo Jesucristo. Dios ama profundamente a cada ser humano, pero rechaza las conductas que se oponen a su plan perfecto. Y la familia heterosexual es el plan sabio y perfecto de Dios como base para la sociedad humana sobre la tierra. Cualquier variante de deseemos imponer a la familia original de diseño divino constituye una oposición al plan soberano de su Creador y no acarreará buenas consecuencias.

¿Cómo encuentra parada a la iglesia el embate de la ideología de género? ¿Estamos preparados para dar razón de lo que decimos creer? Además de censurar esas tendencias que se oponen a la voluntad divina para nuestras vidas, ¿podremos comprender y ayudar a los que se hallen en confusión sexual a reencontrar el camino o seguirá siendo un tema tabú para la cristiandad?

Hoy sabemos que hay diversas confesiones que se dicen cristianas y casan u ordenan a ministros homosexuales. No hay ningún fragmento del texto bíblico que avale ese extremo. El tema sexual históricamente no ha sido abordado públicamente por la cristiandad y cuando lo han hecho, ha sido desde una postura represora y no educativa. Si la iglesia fue dejada en el mundo para ser luz, debe brillar, señalar el camino, ejercer docencia en cada sociedad.

Una nota de investigación de la filial Brasil de la BBC News difundió también en estos días información preocupante sobre facetas de la vida personal de sacerdotes o curas que luchaban contra deseos homosexuales, y como Lutero, lo hacían martirizando su cuerpo e intentando exorcizar al demonio. Según este artículo, tales religiosos estarían siendo silenciados por la iglesia a la que pertenecen. Nuevamente demoró en llegar un desmentido o una aclaración de las autoridades religiosas al respecto, dejando otra vez al descubierto las falencias doctrinales en ese terreno. ¿Qué responderíamos los creyentes lectores de la Biblia ante tales hechos?

Y ¿qué pasa en las tiendas de las iglesias protestantes actualmente? ¿Qué le decimos a una familia de líderes u obreros cuyo hijo o hija se declara gay o lesbiana? ¿Significará el fin del ministerio de esos líderes u obreros? ¿Les sabremos acompañar en el proceso de búsqueda de salidas a ese drama familiar? ¿Cómo orientamos a adolescentes que, habiendo sufrido un abuso sexual en la infancia, crecieron con una identidad sexual confusa y aunque procuran obedecer a Dios no entienden por qué se sienten atraídos hacia personas de su mismo sexo? ¿O a quienes no pueden disfrutar plenamente su sexualidad en el vínculo matrimonial fruto de una educación represiva? ¿Es válido barrer bajo la alfombra estos temas?

Estas son realidades que se podrían presentar cada vez con más frecuencia, aun en la familia de la fe. Las respuestas desde el legalismo a estas circunstancias dramáticas poco lograrán en las vidas de los afectados y puede que satanás consiga retener en el engaño a las víctimas, derrumbando el testimonio de tales familias. Pero existen testimonios exitosos de rescate del error y el pecado a través de la afirmación del amor y la gracia divina. Un pastor latinoamericano analizando los cambios culturales escribió:

Los pastores de América Latina nos encontramos cada vez con más frecuencia con hombres y mujeres que luchan con la homosexualidad en cualquiera de sus manifestaciones. Muchos de ellos no quieren seguir esclavos de ese estilo de vida y buscan con ansias salidas y respuestas”.

La compasión al afectado es fundamental. Entender que es un ser con legitimas necesidades de amor y comprensión insatisfechas, que ha buscado calmarlas en “cisternas rotas que no retienen agua”, así como lo interpretó Cristo en el episodio con la samaritana, que había tenido ya cinco maridos. Una actitud legalista de Jesús la hubiera alejado más de Dios, pero Su mirada compasiva y comprensiva la atrajo a Sus pies.

En su libro “Ya no vivo yo”, su autora Ángela Yuan, cuenta el camino que debió recorrer junto a su marido, luego que su hijo único se declarara homosexual. Y asistida por Dios y dejándose guiar por Él, con dolor estuvo junto a su hijo mientras éste transitó por la rebeldía, la homosexualidad, la drogadicción y la cárcel. Cuando allí tocó fondo Dios le habló, le extendió su perdón y comenzó a restaurar su corazón. Al salir de la prisión su destino ya estaba marcado: convertirse en conferencista cristiano para mostrar a otros el infierno de la homosexualidad y ayudarles a encontrar la salida. Un libro cuya lectura recomendamos calurosamente.

En el mismo sentido, la psicóloga cristiana Esly Carvalho en su publicación “Cuando el homosexual pide ayuda” da cuenta de múltiples consultas recibidas de creyentes que víctimas de deseos sexuales opuestos a la voluntad de Dios luchaban infructuosamente por oponerse a ellos. Su libro no solo explica la raíz de estas situaciones, sino que aporta un mensaje de esperanza, pues afirma que nadie queda fuera del alcance del amor y la redención de Jesucristo. Ella señala que silenciar estos temas en la iglesia agrava el problema. Transcribimos algunos textos:

La actitud de no hablar sobre la sexualidad trajo como consecuencia matrimonios apresurados, abortos a escondidas, epidemias de enfermedades sexualmente trasmisibles y hasta la muerte por sida…..Muchas de las personas que sufren esta dificultad están en nuestro medio: toman asiento en nuestras iglesias, desean ardientemente servir al Señor…. Muchos recibieron respuestas simplistas: hermano usted tiene que orar más, ayunar más”.

Ella nos recuerda que el mundo está hablando de este tema y nosotros también debemos hacerlo. Su libro se enfoca en la sanidad emocional que Dios puede y quiere darle a los homosexuales, dado que la raíz del problema no solo es espiritual sino también emocional.

Para la defensa de nuestras familias y nuestras iglesias en época de ideología de género, se impone que los cristianos nos informemos y capacitemos para la batalla por el campo de nuestra mente ante el engaño y el error. ¡Qué Dios guíe e ilumine a nuestros líderes dándoles discernimiento espiritual para cerrar fronteras en nuestras comunidades de fe ante esta “sodomización” de la cultura actual!

*Ps. Graciela Gares – Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 h

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