Avaricia y Navidad

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Lectura: Lucas 12:13-21
“…la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” v.15

Carlos Dickens nació en 1812 en una familia pobre. Los recuerdos, buenos y malos, de ese período los volcó en su obra.
Su narración más difundida es Canción de Navidad, un relato fantástico en el que con hábiles pinceladas retrató los estragos de la sociedad industrial, promotora de la avaricia, y generadora de miseria.

La historia comienza en vísperas de Navidad, la pobreza ydesventura de la familia Cratichit contrasta con la avaricia del desalmado Ebenezer Scrooge. Sobre este marco se desa- ta la fantasía de Dickens y desarrolla una fábula que resultó insuperable aún para el mismo autor y ha trascendido en el tiempo.

El avaro Scrooge es confrontado con su pasado y toma conciencia de cómo ha ido perdiendo su sensibilidad para transformarse en un hombre despiadado. Luego viaja al futuro
y mira la tumba que lo aguarda. Esto lo hace recapacitar y comprende el mensaje de Dios en Navidad, lo que transforma su vida en forma radical y total.
Nuestra sociedad materialista hace un culto de la riqueza. La avaricia y la codicia son ensalzadas como virtudes. Y los cristianos podemos ser fascinados por el brillo ilusorio del oro.

El Señor Jesús vuelve a recordarnos la necedad de poner nuestro corazón en lo material: No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones
minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Mateo 6:19- .

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