Adalides de “la sana doctrina”

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Por: Esteban D. Larrosa*

“A mí me gustaría saber dónde se entregan los certificados de sana doctrina”, me dijo el líder de una importante institución, quien irónicamente se refería a quienes andan como inquisidores por todo el continente latinoamericano, otorgándose la autoridad espiritual de ser jueces de todos los cristianos en asuntos de fe y vida espiritual de las iglesias.

Es que, así como han surgido los autoproclamados “Apóstoles” dentro del mundo cristiano evangélico del siglo XXI, en una penosa búsqueda de poder, dinero y prestigio, han aparecido últimamente, y como polo opuesto, los Tomás de Torquemada del otro extremo doctrinal, que disfrazados de adalides de la “sana doctrina” se creen con el derecho de acusar y juzgar, poniéndose en altos atrios espirituales desde los que señalan a los demás sus “errores” de interpretación bíblica y práctica de la vida cristiana.

Son hipócritas, pues lo que buscan es lo mismo que el movimiento apostólico actual: poder y preminencia. Son los Diótrefes (3 Juan 1:9-10) de esta época que como indica el escritor bíblico, son egocéntricos que no reciben ni escuchan a los verdaderos hombres y mujeres de fe con madurez espiritual, los marginan y expulsan si pueden, puesto que les resultan una amenaza. Son habladores, muy locuaces, y capaces de envolver con el uso de la presión, la denuncia y el miedo que provoca ser expuestos por estos inquisidores, que con palabras malignas amenazan exponer a quien sea para desacreditarlos, en un mundo que opera bajo la lógica de las redes sociales.

Con esto no quiero decir que la doctrina no sea importante. Al contrario, es fundamental para sostener un ministerio saludable, pero una cosa es la sincera tarea a la que toda la iglesia debe estar comprometida de cuidar y predicar la “sana doctrina” (Tito 2:1) y otra es la de estos Diótrefes modernos a los que debemos identificar, resistir y poner en su lugar como enseña el Apóstol Juan en su tercera carta.

*Esteban D. Larrosa: Director Internacional de RTM para América Latina y el Caribe.

1 Comment

  1. Luis Adolfo Da Rosa dice:

    Es un peligro actual y de hace años, muchos se sienten orgullosos de pertenecer a la “Sana Doctrina” pero han perdido la llama de resplandecer como CRISTIANOS

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