Re-ingeniería social

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Por: Ps. Graciela Gares*

Parte 1:

Parte 2:

El ritmo vertiginoso de nuestra vida en este siglo XXI tiende a no darnos tregua para el análisis y reflexiones filosóficas sobre el rumbo que viene tomando la existencia de los seres humanos sobre el planeta. Pero aunque sea más fácil vivir sin pensar, es preciso detenernos a analizar hacia dónde nos va llevando la correntada, antes que lleguemos al precipicio. ¿Ha escuchado hablar de la re-ingeniería social? ¿Entiende de qué se trata? Lo sepamos o no, nos involucra a todos nosotros y a las generaciones venideras, por tanto vale preguntarnos acerca de ello.

Se ha definido la re-ingeniería social como “el conjunto de esfuerzos orientados a influenciar actitudes, relaciones y/o acciones sociales en la población de un país, con miras a cambiar comportamientos de sus habitantes”. Se trata de un proyecto de transformación social a nivel mundial, cuya implementación está liderada por poderes supra-nacionales, (ONU y aliados) y que tiene el fin de controlar a la población en el mundo, bajo el pretexto de que es “fundamental para alcanzar los objetivos de Desarrollo Sostenible o Sustentable en el planeta”.

Alude al intento de re-diseño y cambio en la escala de valores de la sociedad. Sus herramientas principales son la Psicología, el Marketing y la Economía. Es el intento de re-inventar lo que ya existe para que funcione de otro modo, y sea “funcional” a otros intereses. Por tanto, supone un astuto proyecto de manipulación de nuestra mente, emociones y conductas, orientado a la de-construcción de los valores que sustentan las sociedades y en definitiva, la vida organizada del ser humano sobre el planeta Tierra.

Como es sabido, toda la cultura occidental, aún en países laicos como Uruguay, surgió impregnada de valores judeo-cristianos (impartidos por Dios a su pueblo terrenal Israel). Entre ellos destacamos:

  • La estima de la vida humana: “No matarás” (Éxodo 20:13).
  • La dignidad del hombre creado a imagen y semejanza de Dios: “Creó Dios al hombre a su imagen y semejanza” (Génesis 1: 27)
  • El sexo biológicamente asignado: “varón y hembra los creó” (Génesis 1: 27)
  • La familia tradicional: “Se unirá el hombre a su mujer y serán uno solo. Lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Génesis 2: 24; Mateo 19: 6). “Los hijos son una herencia del Señor” (Salmo 127: 3).
  • La promoción del trabajo y el esfuerzo: “El que robaba, que no robe más, sino que trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados.” (Efesios 4: 28).
  • La compasión por los pobres. “Bienaventurado el que piensa en el pobre” (Salmo 41: 1).
  • La justicia social: “¡Aprendan a hacer el bien! ¡Busquen la justicia y reprendan al opresor!  ¡Aboguen por el huérfano y defiendan a la viuda!” (Isaías 1: 17).

Muchos de estos valores vienen siendo atacados sistemáticamente por posturas pro divorcio, legalización del aborto y eutanasia, endiosamiento del progreso material o políticas que favorecen la exclusión social de los menos privilegiados. En fases más avanzadas de la “deconstrucción” del modelo divino, se viene planteando el desconocimiento del sexo biológico en pro de una definición sexual auto-asignada, el relativismo moral y en algunas regiones del planeta, la pedofilia legal. Lo que subyace a toda esta “movida” es un cambio de paradigma filosófico, cuya lectura recién se logra cuando todos los hechos relatados son puestos en perspectiva y mirados en su conjunto.

Un fraile colombiano (Fray Nelson) ha descrito de manera muy clara y educativa los procesos sociales que se viven en casi todo el planeta, en un artículo titulado: “Cómo se hace la re-ingeniería social de un país”, sacando a luz las diversas fases de su implementación. A través de la Psicología (usada malintencionadamente) se manipulan sentimientos, en particular la compasión, la simpatía y la ira. Por ejemplo, para abogar por el aborto y vencer resistencias, se utilizaron argumentos inválidos pero impactantes, como el número de mujeres que mueren en abortos clandestinos o los niños que son gestados luego de una violación.

A partir de estos casos marginales, muy reducidos en número, se promovió legislar para toda la población de un país de millones de personas y aún más, para toda la cultura occidental. Se logró movilizar la compasión, preguntando si era justo que una mujer violada se viese obligada a seguir adelante con un embarazo así generado. El argumento fue falaz y engañoso pues partía de una situación dramática pero excepcional, generalizándola. Y convocaba la compasión hacia la mujer pero no hacia el infante inocente cuya muerte se provocaría.

La manipulación de los sentimientos humanos a través de la simpatía se verifica cada vez que, para “naturalizar” la homosexualidad, se intenta mostrar al homosexual en condiciones que generen aceptación, por ejemplo, en películas, novelas o videos, donde quien practica tal conducta es presentado como un ser muy querible y apreciado por el entorno, alguien que nos cae en gracia.

A través de la ira también se encienden sentimientos, cuando se presenta como víctima de violencia extrema a un travesti que se prostituía en las calles y fue atacado por algún grupo reaccionario o por fuerzas policiales. Las víctimas de agresión siempre generan nuestra conmiseración, y nos mueven a ponernos de su lado para defenderles de abusos. Paralelamente, tendemos a ser poco críticos y eximirles de responsabilidades respecto a sus estilos de vida, si son contrarios a las normas del conjunto social.

Con estos pasos se ablandan las convicciones de quien observa los hechos. La fase siguiente dentro del proceso de re-ingeniería social, según el artículo que consultamos, es “normalizar” las conductas que se desea implantar. Para ello, se apela a presentar como representantes de las mismas a personas que gocen de amplio reconocimiento social. Se les otorgan primeros planos y alta difusión mediática a actores famosos que se declaran abiertamente homosexuales o practicantes de alguna conducta que no condice con los valores sociales propios de nuestra cultura.

Estos modelos confunden fácilmente y trastocan valores en personalidades débiles o aún en formación, como es el caso de los adolescentes. Si su ídolo lo practica, no ha de ser tan malo, razonan. Se suele apelar a la palabra de seudo-científicos o dirigentes políticos oportunistas que buscan captar atención y votos de la ciudadanía, para que argumenten a favor de la conducta disruptiva que se desea imponer.

Los señuelos que utilizarán como caballitos de batalla serán términos como libertad, tolerancia, inclusión. Todos ellos nos resultan muy familiares a quienes vivimos en estos tiempos post-modernos. Así convencerán fácilmente a la población muy joven y también a los adultos que tienen pereza para analizar a fondo los cambios sociales y prefieren “que otros piensen por ellos”.

El ámbito mediático es utilizado para des-informar sistemáticamente, divulgando información dudosa y datos manipulados o tergiversados. Surge entonces la pos-verdad, donde se difunden datos sin el debido análisis para su verificación. La publicidad masiva es puesta al servicio de estos “cambios sociales programados” y se torna efectiva debido a que muchos asumen como válido lo que se ve en televisión, el cine o en la web.

Después de exponer a la mirada humana imágenes de personas del mismo sexo besándose, el hecho comienza a verse como menos cuestionable al volverse cotidiano. Si no hay voces que se levanten y denuncien el cambio de costumbres que se está intentando imponer, la conciencia social se adormece y el cambio se impone.

Luego llega la fase de “institucionalización o legalización”, donde mediante leyes que se aprueban en los Parlamentos de los distintos países, se intenta defender la nueva conducta de cualquier ataque u objeción de conciencia, estando todos obligados a aceptar lo que antes nos parecía inaceptable. En este punto, la capacidad de discernimiento y de reacción de la población contraria a ciertos valores se ha opacado, y el cerebro sucumbe aturdido ante la confusión que se le ha generado a través de todas estas fases de re-programación que hemos descrito.

Nos vienen a memoria palabras del apóstol Pablo a Timoteo:

El Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos abandonarán la fe para seguir a inspiraciones engañosas y doctrinas diabólicas.  Tales enseñanzas provienen de embusteros hipócritas, que tienen la conciencia encallecida.” (1 Timoteo 4: 1, 2)

Las fuerzas impulsoras del proceso de re-ingeniería social apelan también a la Educación formal como herramienta útil a su servicio, empleada no para enseñar a desarrollar el pensamiento crítico, sino para desestimular pensar y adoctrinar así las mentes de los educandos. De este modo se les tergiversa su identidad sexual, se les introduce en la cultura de la muerte naturalizando el aborto, la eutanasia, y la eliminación de cualquier ser que no sea funcional al nuevo orden social que desean crear. Papás y mamás pierden derechos en el proceso formativo de los hijos que pro-crearon, pues ahora éstos son criaturas moldeadas por los Estados, al servicio de la ideología de turno.

Luego de la fase de legalización sobrevendrá la de “penalización”, donde se imponen sanciones, entre ellas el escarnio público y aún la amenaza de prisión a quienes se opongan a lo legalizado. Procurarán que sean sanciones “ejemplarizantes” para desestimular cualquier intento de oposición a los nuevos dogmas impuestos. A través del miedo se silencian las discrepancias, las que son catalogadas como “conductas de odio”, aunque en esencia son intentos de conservación de los valores fundacionales judeo-cristianos con los que se construyó nuestra sociedad.

Que resuenen de nuevo en nuestras mentes las palabras de Pablo a Timoteo:

Pero tú persiste en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido” (2 Timoteo 3:14).

*Ps. Graciela Gares – Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 h

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