Dios sí lo sabía

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Lectura: Hebreos 11:8-12

Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció… y salió sin saber a dónde iba” v. 8

Comenzamos un largo viaje que durará 365 días sin saber lo que experimentaremos. Cuando iniciamos el 2020, jamás nos imaginábamos que una pandemia paralizaría al mundo entero, y que cambiaría nuestros hábitos de vida. Algunos pasamos por pruebas muy duras. No sabíamos lo que enfrentaríamos pero Dios si lo sabía, y tenía previsto lo necesario para socorrernos en el momento oportuno.

La vida de Abraham es un ejemplo de la fidelidad de Dios y de su providencia divina. No sabemos cómo ni cuándo conoció al Creador. Sin embargo su fe era tan sólida que, viviendo en medio de una sociedad politeísta, él era monoteísta. Creía y adoraba a un solo Dios. Nació y se crio en Ur de los caldeos. Tuvo dos hermanos: Nacor y Harán, quien murió antes que su padre, dejando un hijo: Lot. Toda la familia era pagana e idolátrica. Ur era un centro cultural y religioso muy importante. Las escuelas y templos tenían bibliotecas con diccionarios, manuales de matemáticas, gramática, religión y ciencias políticas.

Cuando Dios lo llamó para que saliera de la ciudad, obedeció sin saber a dónde. Creyó en la persona y en la promesa de Dios: “Y haré de ti una nación grande y te bendeciré… y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:1-3). Abraham creyó, confió y salió. No sabía hacia dónde, pero Dios sí, y eso era suficiente para obedecerlo. El Señor nos llama para que vivamos este año descansando en su providencia. Al hacerlo no seremos eximidos de dificultades pero, si confiamos en él, no seremos defraudados.

Rogelio Nonini, Argentina

Si obedecemos, Dios cumplirá su propósito en nosotros.

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