Pascua: libertad y salvación

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Por: Ps. Graciela Gares

¿Qué sentido tiene para el hombre de la calle en este siglo XXI rememorar la Pascua, ese evento ocurrido 3500 años atrás y que determinó la liberación de la esclavitud de una comunidad étnica antigua, sometida por el pueblo egipcio? ¿Qué punto de conexión o de encuentro puede establecerse entre la epopeya de la salida de un pueblo de esclavos de un país opresor y las vivencias de la humanidad en este comienzo del 2022? ¿Importa celebrar Pascuas hoy día?

Sin dudas, nos resulta natural repudiar la esclavitud y empatizar con los que luchan y conquistan su libertad, pues no concebimos una vida digna en condiciones de sometimiento a otros seres humanos. Desde lo anecdótico, la liberación de los israelitas de Egipto no ha caído en el olvido pues ese pueblo oprimido alcanzó la libertad sin pelear en un campo de batalla ni disparar armas, sino a partir que sus opresores fueran devastados por 10 famosas plagas que alteraron la vida de ese país, dañaron la economía y finalmente lo enlutaron, cuando murió el hijo mayor de cada familia egipcia. Según el relato bíblico, Dios intervino sobrenaturalmente y combatió el orgullo y tozudez de quienes les esclavizaban, hasta el punto que el Faraón y su pueblo les soltaron, rogándoles que se fueran.

Todo ello quedó en la memoria popular y hasta fue llevado al cine. Milenios después aún nos cautiva el relato de los hechos pero por sobre todas las cosas, nos interpela desde su simbología. Cada familia del pueblo hebreo consiguió zafar del juicio que azotó a sus compatriotas egipcios y accedió a la libertad, luego de sacrificar un cordero y cubrir su casa con la sangre del mismo. Salvados por esa sangre, encontraron liberación de su cautividad. Les proponemos pensar juntos en que aún existen Egiptos, Faraones, un sacrificio pascual y una tierra prometida.

  • Egipto, como símbolo de opresión, abuso y maltrato.
  • Faraón, como el personaje fatídico que incidía y decidía sobre la vida y muerte de sus súbditos.
  • Canaán, como la esperanza de un futuro mejor.
  • Pascua: significando la liberación de esclavitud y la redención.

El tema de la libertad está y estará siempre presente en la vida del hombre sobre el planeta Tierra. La lucha por liberación aún continúa aunque son otras las formas de esclavitud humana: el miedo a la enfermedad, a la guerra, a la muerte, a la violencia, adicciones diversas (drogas legales, drogas ilegales, pornografía, conductas desviadas), depresiones, ansiedades y pánico.

Muchas de estas luchas reclaman una intervención sobrenatural en nuestro mundo para alcanzar la libertad. Si el Hijo de Dios nos liberta, seremos verdaderamente libres. (Juan 8: 36) Quizá el planeta Tierra es un gran Egipto donde existe hoy día opresiones, abusos y maltratos. Donde no nos sentimos seguros, donde el rico abusa del pobre, países ricos buscan endeudar y esclavizar a pobres, la ley del más fuerte se impone en el tránsito en las ciudades, propietarios de viviendas cobran alquileres abusivos a sus inquilinos, adultos que abusan de niños, varones que violentan a mujeres, y múltiples ejemplos cotidianos más de opresión, abuso y maldad. Como en la situación de los hebreos en Oriente, en nuestras actuales luchas por libertad, los esclavizadores son poderosos.

Estos modernos Faraones pudieran ser los Putin que hoy tienen en vilo al mundo entero con la amenaza de una tercera guerra mundial, o los ricos y poderosos del mundo que controlan economías y gobiernos de países a los que les prestan dinero, la “Big Farma” que en severa pandemia vende a precio de oro sus “vacunas” o medicamentos que difícilmente puedan ser adquiridos por comunidades pobres, etc. Y la tierra deseada Canaán, puede remitirnos al discurso de políticos, sindicalistas y luchadores sociales que auguran que construirán escenarios de paz, igualdad de oportunidades para los más débiles, solidaridad, etc.

Pero la verdadera Tierra de paz, justicia y abundancia no será construida por el hombre porque la iniquidad habita en el corazón de toda persona viviente. Será obra de Dios, tal como lo expresara el apóstol Pedro: “Pero nosotros esperamos con entusiasmo los cielos nuevos y la tierra nueva que Dios prometió; un mundo lleno de la justicia de Dios.” (2da. Pedro 3: 13) Y a la luz de los acontecimientos mundiales, sentimos que el Libertador y Rey Justo está a las puertas. Casi se oyen sus pasos. Para los amigos de Jesús, perdonados y reconciliados con Dios, habrá Canaán, Tierra Prometida, donde rija el amor, la justicia, la paz, la ausencia de dolor, enfermedad y muerte, para quienes se ampararon en el sacrificio pascual del cordero de Dios, Jesucristo.

A lo largo de la historia humana sobre el planeta Tierra, cada Pascua actualiza nuestra necesidad de libertad y redención. Es un tiempo de reflexión que no debemos dejar pasar inadvertidamente. Más allá del tradicional huevo de pascuas, ¡compartamos la libertad y redención que hallamos en Cristo Jesús!

Ps. Graciela Gares – Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 h

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