Un reto a la religión

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Por: Ps. Graciela Gares

Parte 1:

Parte 2:

La actual guerra entre el pequeño país de Ucrania y el gigante de Rusia mantiene la atención del mundo centrada en Oriente. Todo conflicto bélico nos interpela como civilización. ¿Será que de un momento a otro podemos perder todo lo construido en décadas, como le ocurre hoy al ciudadano ucraniano que emigra para salvar su vida? ¿Qué sentido tuvo la lucha de años de esa población por alcanzar cierto bienestar para sus familias, si luego pueden perderlo de un plumazo por disparos de armas sofisticadas sobre su territorio?

Como civilización, ¿hemos avanzado? Un campesino, convertido luego en guerrillero y más tarde electo Presidente de la República de Uruguay, el Sr. José Mujica, hizo recientemente un análisis de la crisis armada y sin quererlo quizá, expresó ideas que podrían constituir un reto a la religión. En una mirada rápida a la geo-política mundial, en una entrevista radial (Programa En Perspectiva, 17/03/22) expresó las siguientes apreciaciones:

“La guerra tiene lugar cuando fracasa la política. Es increíble que no hayan podido negociar. Ahora lo van a hacer luego que destrozaron un país. Las grandes potencias no lo son tanto cuando abusan del poder que tienen.” En este punto, comparó la disparidad de fuerzas de Ucrania frente a Rusia, con el enfrentamiento de David contra Goliat.

Añadió que las guerras, en general, nos remiten a la pre-historia del hombre, afirmando que el ser humano no habrá superado su pre-historia hasta tanto no encuentre una forma civilizada que no implique el uso de la violencia. Sin dudas, tal reflexión en boca de un ex guerrillero resulta por lo menos, curiosa y relevante.

Evaluó que la humanidad ha tenido un avance tecnológico enorme, pero un estancamiento ético y moral no menor. En esto, no podemos menos que expresar nuestro acuerdo, aunque no compartamos su filosofía de vida prescindente de Dios. “Dijo el necio en su corazón: no hay Dios” (Salmos 14:1). De todas su expresiones, recogimos para el análisis la que de alguna manera nos interpela a los que profesamos fe cristiana: “la humanidad ha abandonado muchas cosas que el mundo religioso las cubría y en este mundo laico tienen poca importancia”.

Relacionando a la religión con la capacidad de hacer pensar y reflexionar al hombre, este ex guerrillero propone apelar a la filosofía y hacerse la pregunta: ¿Qué sentido tiene la vida y la convivencia? Desde su óptica, explica que son temas que casi no se enfocan porque “no son productivos, no tienen valor económico y a raíz de ello, estamos retrocediendo pavorosamente.”

Su planteo nos hizo pensar en los diversos indicadores del vacío existencial que aqueja a la civilización actual, algunos de los cuales mencionamos a continuación:

A- Depresión y suicidios, cuyas cifras no descienden a pesar de múltiples campañas de prevención que se implementaron en las últimas décadas en Uruguay.

B- Adicciones, como una forma de evasión y anestesia del sufrimiento por una vida sin propósito. También en este asunto, los gobiernos laicos “pierden por goleada” en nuestro país y la región. No basta con poner en prisión a narcotraficantes, ni cerrar “bocas” de venta de drogas. Mientras haya demanda, habrá oferta y mercado para sustancias psico-activas que alivien temporalmente a las personas las angustias de vivir sin Dios, ni sentido de trascendencia.

C- Auge de la industria del entretenimiento, con creciente demanda de series televisivas, videojuegos, programas deportivos, musicales y la multiplicación de youtubers que ofrecen sus producciones para distracción de quienes navegan por internet buscando esparcimiento.

D- Materialismo consumista, que pretende vender la felicidad efímera de poseer cosas que no llenan el vacío profundo del alma humana. Sin dudas, la ola de agnosticismo y ateísmo que recorre hoy el planeta tiene mucho que ver con el vacío existencial que experimenta el habitante del siglo XXI, y como lo expresara este entrevistado, antes la religión proveía respuestas sobre el sentido de la vida humana, pero ya no se la escucha.

La religión verdadera, que promovía la reconciliación del hombre con Dios su Creador, en base al sacrificio de Jesucristo, proveía también respuestas filosóficas sobre el origen, propósito y destino de la vida sobre la Tierra. Los promotores del laicismo no anticiparon que eliminando a Dios de la esfera humana, empujaban a la humanidad a la desesperanza, el vacío existencial y hasta la pérdida de motivación para la vida, que se refleja en el aumento de solicitudes de eutanasia.

El abandono de la fe en pos del laicismo ha sido una decisión libremente tomada por muchos
países que prefirieron alejarse de dogmas religiosos, creyendo que así accederían a auto determinarse y liberarse. No estuvo en sus cálculos que al prescindir de lo que entendían como dogmas, se quedarían sin respuesta ante preguntas filosóficas vitales fundamentales, como el sentido de la existencia humana y otras reglas para la convivencia, como el amor al prójimo.

El hecho que un ex guerrillero en su vejez le reconozca a la religión el rol trascendente de
proveer al hombre repuestas para muchas de las inquietudes existenciales, en alguna medida honra a Dios, el dador de la fe y a la vez nos desafía a los seguidores de Jesús a redoblar la difusión de las verdades divinas en un mundo que se debate sin un fundamento filosófico sólido para la vida y en palabras del Sr. Mujica, “retrocede pavorosamente”.

Nos vienen a la memoria las palabras del psiquiatra judío Viktor Frankl, quien en su libro “La voluntad de sentido” afirmó que el hombre es un ser en busca de una razón que justifique su existencia. Todo ser humano en lo profundo de su ser se lo pregunta y sufre por ello.

Si hiciéramos el ejercicio de preguntarle a los jóvenes en las calles de Latinoamérica cuál creen que es el propósito de su existencia, más de uno no tendría una respuesta acertada. De boca de algunos he escuchado la contestación: “pasarla bien, divertirme”. De allí, que no toleren ni sepan manejar las frustraciones de la vida diaria y muchos de ellos sean fáciles candidatos al consumo de drogas, para aliviar el malestar que les causa una vida sin sentido trascendente.

Es muy probable que las generaciones adultas de padres, abuelos, tíos, docentes estemos siendo omisos en hablarles a los chicos acerca de estos temas. Pero estamos aún a tiempo de hacerlo y conviene que lo hagamos ya que es preocupante el índice de intentos de auto- eliminación en adolescentes y aún en niños.

Puesto que se nos reconoce que el mundo religioso ha llenado históricamente vacíos filosóficos, recojamos el guante y no dejemos de hacerlo. Enseñemos a la gente del siglo XXI que conocer a Dios y darle honra es el sentido de la vida humana. Para ello fuimos creados. Y una vez que le hayan conocido, el objetivo siguiente será serle testigos y llevar fruto.

El escritor de la carta a los Romanos lo sintetizó así: “Si vivimos, es para honrar al Señor, y si morimos, es para honrar al Señor.” (Romanos 14: 8) Y para quienes elijan resistirse a honrar a su Creador, el apóstol Pablo agregó: “…todos estaremos delante del tribunal de Dios. Pues dicen las Escrituras: «Tan cierto como que Yo vivo—dice el Señor— toda rodilla se doblará ante mí, y toda lengua declarará lealtad a Dios». (Romanos 14: 10)

Cuando el objetivo de la vida humana es honrar a su Creador, se aleja el fantasma de las contiendas sin sentido como la que estamos presenciando entre Ucrania y Rusia u otros conflictos armados que aún subsisten en diversos puntos del planeta, inspirados en ambiciones de poder y/o de riquezas.

Pero además, la bendición de Dios alcanza a todo aquel que decide vivir para honrarle pues increíblemente, el diseñador del universo ha prometido devolver honra a los que le honren: “…Yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.” (1 Samuel 2: 30) Y otro pasaje bíblico añade mayores ganancias:

“La verdadera humildad y el temor del Señor conducen a riquezas, a honor y a una larga vida.” (Proverbios 22: 4)

Ps. Graciela Gares – Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 h

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