La verdadera rebeldía

La metamorfosis
1 septiembre 2022
Guardarse sin mancha
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Por: Ps. Graciela Gares*

Parte 1:

Parte 2:

Parte 3:

A finales de junio pasado fue tendencia en las redes sociales el hashtag #Héroe de Ensenada, en respaldo al estudiante mexicano Christian Fernando Cortéz, quien en el discurso de su graduación en la Universidad de Ensenada se definió a favor de la familia, la vida desde la concepción, el matrimonio heterosexual, la libertad y la propiedad. Tales manifestaciones molestaron profundamente a representantes del lobby LGBT+ de dicho centro de estudios, y se intentó promover la pérdida de su título universitario.

Christian Cortéz cursó la Licenciatura en Psicología, obteniendo el “Mérito Escolar” de la Universidad autónoma de Baja California (México) gracias a alcanzar un promedio de excelencia dentro de los estudiantes de su generación. Ello le aparejó el privilegio de dar el discurso final de graduación.

Cursó la carrera sin ocultar públicamente su fe dentro del ámbito académico, y su estrategia consistió en investigar a fondo las posturas contrarias a sus principios cristianos para poder rebatirlas con argumentos desde la propia ciencia y la filosofía secular. Para ello, dedicó tiempo a leer los manifiestos feministas de autoras como Simone de Beauvoir y otros pensadores a favor de la ideología de género, la deconstrucción familiar y demás corrientes de pensamiento divergentes.

Christian se ganó el respeto aún de sus opositores por la firmeza de sus convicciones y su sólida formación en los temas que abordaba. Debatió con docentes en clase y con sus compañeros buscando sacar a luz la verdad.

En su disertación en ocasión de la graduación de estudiantes de tres licenciaturas de la Universidad de Ensenada el 27/06/22, comenzó agradeciendo a aquellas personas que le ayudaron a llegar a la meta: al equipo de docentes y directores del centro educativo, comprometidos con la excelencia académica, y a sus padres y abuelos que le acompañaron en el proceso y le trasmitieron los valores de familia, vida, patria y respeto.

En este punto, disparó su primer “misil” afirmando que “toda familia necesita un padre”, argumentando que estudios científicos han dejado en evidencia que la ausencia de la figura paterna se asocia a mayores índices de delincuencia, drogadicción y cárcel en los hijos.

Luego encaró temas vinculados a la ética y la libertad de pensamiento, afirmando que “la Universidad no puede decidir sobre la conciencia de las personas ni soslayar o pasar por alto el modelo de familia”.

Poco a poco su discurso se fue transformando en una arenga o una proclama en contra del relativismo moral y el cambio cultural. Precisó que su generación está ante una lucha antropológica, en la cual se intenta re-definir al ser humano y a la vez promover la cultura de la muerte (en referencia al aborto. Y nosotros incluiríamos también la eutanasia en proceso de legalización en varios países americanos).

Christian sentenció que atacar la familia implica auto-destruirse y es un ataque a la civilización misma. Finalizó su valiente exposición exhortando a sus pares: “nunca olvides a Dios, tu familia, tus valores” y enfatizó la necesidad de promover la “cultura de la vida” y una “civilización del amor” para la realización plena del hombre.

Las reacciones no se hicieron esperar de parte de la concurrencia de unas 500 personas, entre académicos y estudiantes que egresaban. Hubo silbatina, expresiones en alta voz en apoyo a la ideología de género y algunos estudiantes optaron por retirarse del recinto.

Circuló el comentario que algunos académicos habrían juntado firmas de buen número de profesores de la carrera de Psicología para que no se le otorgara el título profesional y se le impidiera ejercer en su país, México. Por ello, Cortéz ha procurado ayuda legal al respecto.

Pero también recibió aplausos y nuestras de apoyo y afecto una vez finalizado el acto. Organizaciones pro-familia y pro-vida se movieron para difundir su mensaje y manifestarle respaldo en defensa de la libertad de expresar la verdad como lo hizo este estudiante.

Christian Cortéz, además de un valiente cristiano, nos parece que ha cumplido a cabalidad la exhortación dada por el Apóstol según consigna la carta de 1 Pedro 3:15: “Si alguien les pregunta acerca de la esperanza que tienen como creyentes, estén siempre preparados para dar una explicación”.

Hoy día la mayoría de los centros educativos de nivel terciario (y no solo terciario!) no son ámbitos neutrales, sino altamente contaminados con las ideologías que circulan en el campo social, algunas de ellas impulsadas por grupos minoritarios, pero con respaldo y financiación desde el extranjero. Cuando un joven que profesa fe cristiana ingresa a tales recintos del saber debe estar preparado para la batalla.

En primer lugar, cuando se propone matricularse debe hacerse una auto-evaluación de la firmeza de sus convicciones de fe. Ingresar a una Universidad con una fe tambaleante puede conducir a una mayor confusión en sus creencias o al debilitamiento o pérdida de esa fe.

Sería prioritario disipar sus dudas espirituales con un consejero bíblico y rogar a Dios una fe más sólida previo al inicio de una carrera universitaria. Pero si ya posee una fe bien fundada, debe preocuparse por conocer al enemigo al que se enfrentará en el campo ideológico, como lo hizo Christian. No debe “ignorar sus maquinaciones” como nos exhorta Pablo en 2 Corintios 2: 11, para que satanás no gane ventaja, en caso que le encuentre desprevenido.

El segundo desafío que nos deja la experiencia de este estudiante mexicano es un llamado a la verdadera rebeldía, a una “rebeldía santa”: “no nos resignemos; seamos rebeldes. Ser rebelde no es desobedecer a los padres, ni tirar piedras, ni insultar, ni vandalizar. Eso sería ser mal educado… Es casarse, tener hijos, fundar una familia fundada en el matrimonio. Estos son actos revolucionarios al status quo hoy”.

Christian impulsa a todo joven y en general a los hombres y mujeres de fe de esta generación a proclamar y vivir a pleno el diseño sabio de Dios para la raza humana. En momentos en que los conceptos de virginidad, la pureza sexual, el matrimonio heterosexual fiel hasta la muerte y la educación de los hijos a cargo exclusivo de los padres están siendo atacados y vilipendiados, tengamos la rebeldía de proclamarlos y vivirlos para que pueda decirse de nosotros, como aspiraba Moisés en la antigüedad respecto al pueblo israelita, mientras les exhortaba a seguir las leyes divinas:

“Mira, ahora te enseño decretos y ordenanzas tal como me lo encargó el Señor mi Dios, para que los obedezcas en la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer. Síguelos al pie de la letra y darás a conocer tu sabiduría y tu inteligencia a las naciones vecinas. Cuando esas naciones se enteren de todos estos decretos, exclamarán: “¡Qué sabio y prudente es el pueblo de esa gran nación!”. Pues, ¿qué gran nación tiene un dios que esté tan cerca de ellos de la manera que el Señor nuestro Dios está cerca de nosotros cada vez que lo invocamos?  ¿Y qué gran nación tiene decretos y ordenanzas tan justas e imparciales como este conjunto de leyes que te entrego hoy?”.

(Deuteronomio 4)

¡Qué así sea con la cristiandad uruguaya para la gloria de Dios!

*Ps. Graciela Gares – Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 h

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