Alcemos nuestros ojos

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“Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.”
Salmo 121:1

El equipo de Radio Trans Mundial/A Través de la Biblia en los Estados Unidos está formado por cinco personas. Cada uno de nosotros se dedica a aspectos diferentes del ministerio, y todo lo que hacemos se hace con el deseo de alcanzar a los inconversos y edificar a los creyentes.

Cada semana nos reunimos como equipo. Un aspecto importante de nuestro tiempo juntos es la oración. A lo largo de los años, hemos visto que hay tres categorías principales de peticiones de oración: salvación de seres queridos, regreso a los caminos del Señor de seres queridos, y preocupaciones mundanas.

Hace poco leí algo que Charles Spurgeon* dijo que me impactó. Dijo:

“Hay muchas clases de corazones quebrantados, y Cristo es bueno para sanarlos todos”.

Tal vez, usted, hoy, tenga un corazón quebrantado. Sienta el dolor de hijos extraviados del camino del Señor, un cónyuge inconverso, un diagnóstico de salud desalentador, problemas legales, cargas financieras o más. Todos tenemos varias situaciones y desafíos difíciles. ¿Quién no lucha contra la maldad de este mundo?

Clamemos, entonces, a Dios, sabiendo que la respuesta es, y siempre ha sido, que “nuestro socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra”. Él nos ayudará con el mismo poder que usó para crear todo, el mismo poder que usa para sostener todo y el mismo poder que resucitó a Cristo de entre los muertos. ¡Alabado sea el Señor!

No hay nada que experimentamos que Cristo, nuestro gran sumo sacerdote, no puede entender y sanar.

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”  – Hebreos 4:16

Regocijémonos de que el Señor ya conoce nuestros corazones, nuestros deseos y necesidades. Ya está obrando en las vidas de los Suyos para traerlos a sí mismo. Conoce muy bien cada detalle – pequeño o grande – de nuestras vidas y las de nuestros seres queridos.

El Salmo 121 es una de las canciones que los judíos cantaban durante su ascenso a Jerusalén para adorar a Dios en las tres fiestas anuales de Israel. Son canciones que cantaban entre sí. Por medio del canto de estos Salmos (120-134) los judíos se unían en su peregrinaje.

Este es mi ánimo para usted: usted no está solo. El Señor esta con Ud. Además, la iglesia está llena de peregrinos. Somos compañeros en esta vida, somos hermanos y hermanas, hijos e hijas del Dios Altísimo.

Encontremos nuestro socorro, gozo, y esperanza en el Señor. Animémonos los unos a los otros. Y continuemos en la labor de invitar a más personas a ser parte del pueblo de Dios a través del ministerio de Radio Trans Mundial y A Través de la Biblia.

Extraído de: Alcemos nuestros ojos

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