“Mamá, ahora soy trans”

Y se cerró la puerta
25 abril 2023
Gente con espíritu
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Por: Ps. Graciela Gares

Parte 1:

Parte 2:

Todos conocemos las falsedades divulgadas por la llamada ideología de género, que pretende validar múltiples conductas sexuales (bisexualidad, lesbianismo, homosexualidad masculina, transgénero, etc.), en lugar de la heterosexualidad diseñada por Dios.

Pero ahora estamos asistiendo a un fenómeno nuevo, resultado de un contagio social generado en redes sociales como Instagram, Youtube y Tik Tok. Es la “disforia de género de inicio rápido”; la epidemia o fiebre que lleva hoy a niñas, adolescentes y jóvenes adultas a declararse “transgénero”, de la noche a la mañana. Chicas están siendo presa fácil de influencers trans que las animan a identificarse como trans o de sexo no binario (ni mujer ni varón), probando cambiar sus cuerpos y distanciándose de la opinión de sus familias cuando éstas no las apoyan en esa opción.

Las afectadas son fundamentalmente niñas grandes que experimentan en su adolescencia un nivel elevado de ansiedad o sentimientos depresivos. En décadas anteriores, probablemente se les diagnosticaría algún trastorno alimenticio (bulimia o anorexia) o trastorno de personalidad, pero en la actualidad su padecimiento decanta hacia un rechazo de su sexo biológico, simplemente porque ello se ha vuelto moda.

En el momento actual, cualquier malestar que sienta una adolescente respecto a su propia persona – inseguridad, baja autoestima, desconformidad con alguna parte de su cuerpo, rechazo por bullying – puede intentar resolverlo probando “otra” opción sexual. Y como en este período de la vida es normal sentir algún desajuste producto del tránsito de la niñez a la adultez, encontrará sobradas razones para pensar en probar cambiar su identidad sexual biológica. Las chicas – siempre preocupadas por su apariencia -, son las más vulnerables a transitar ese camino.

La investigación

La periodista norteamericana, del Wall Street Journal, Abigail Shrier, describió el fenómeno en su reciente libro titulado: “Daño irreversible: la locura trans-género que seduce a nuestras hijas (2020).” En esta publicación, que se convirtió en éxito de ventas, la periodista entrevistó a padres, adolescentes y a adultos transgénero (incluyendo a los arrepentidos que pretendían recuperar la identidad sexual acorde a su biología).

La periodista Shrier alerta que “los adolescentes son demasiado jóvenes como para elegir una transición médica”, que supondrá un daño irreversible, cuando aún no completaron su proceso de maduración. Su investigación también sacó a luz las dificultades que agobian a los adolescentes en el tiempo presente: aislamiento, soledad, sustitución del contacto personal con sus pares por la comunicación virtual (on line), cambios físicos indeseados, abuso sexual, hiper-sexualización /erotización de todas las esferas de la existencia.

¿Y el cuidado médico?

Agravando la situación, hoy contamos con una ciencia médica que no protege a nuestras chicas y chicos, sino que es obediente y obsecuente (muy sumisa) a las tendencias que dictamina la cultura actual. Esta medicina no tiene el coraje de advertirles sobre los efectos negativos para la salud de hormonizarse, recibir bloqueadores de la pubertad o practicarse cirugías de cambio de sexo, agrediendo sus cuerpos que están sanos.

Es inaudito que un médico aplique medicación o cirugías a menores de edad que se auto-diagnostiquen sufrir de disforia de género. Los lobbies de la industria farmacéutica y los fabricantes de prótesis (para vaginoplastia o implantación de pene) se frotan las manos ante esta condición, por las ganancias económicas que pueden reportarles. Éstas víctimas de las leyes trans conformarán de aquí a pocos años, una generación estéril. Más terrible aún es el hecho que varias de ellas al crecer y caer en la cuenta que el daño que se hicieron es irreversible, optarán por el suicidio.

¿Qué podemos hacer para proteger a nuestras jovencitas frente a este delirio colectivo?

Entender los tiempos para estar avisados. Dios no es Dios de confusión sino de paz. (1 Corintios 14:33)

Madres desesperadas se organizan

En España se constituyó en 2018 la Asociación de Madres de Adolescentes y Niñas con Disforia Acelerada – AMANDA-. Ellas no creen que sus hijos/as sean trans y se oponen a las leyes trans y al libre acceso a tratamientos médico-quirúrgicos de conversión sexual antes de la mayoría de edad. Exigen una evaluación de la salud mental de sus hijos/as que mejore su auto-conocimiento y piden la participación de los progenitores en el abordaje de la disforia de género en niños. Entienden que niños y niñas están recibiendo una mala atención médica debido al enfoque ideológico que la contamina.

Amanda es un grupo de apoyo, con vocación apartidista y laica, para madres y padres cuyas hijas o hijos se auto identifican como «trans» o «no binarios». Señalan: “Nuestra posición es de cautela con las soluciones médicas y quirúrgicas irreversibles como respuesta a la disforia de género inicio rápido, ya que consideramos que explorar su sexualidad y los roles de género forma parte del desarrollo infantil normal.” Aspiran a “conseguir que nuestras hijas/os puedan vivir su pubertad y adolescencia sin interferencias”. 

Se proponen “responder de una manera cuidadosa a la búsqueda de autoconocimiento por parte de sus hijas e hijos cuando pueden estar sometidos a la disforia de género de inicio rápido, durante los complicados años que dura la adolescencia.” (Amanda)

Entender los tiempos

Hablando con su profeta Jonás en la antigüedad, Dios se refiere a la ciudad de Nínive como “esa gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben distinguir su derecha de su izquierda” y por tanto le explica al profeta que Él debía sentir compasión por esa comunidad.

Nuestros adolescentes se hallan en igual condición, sin capacidad de distinguir su derecha de su izquierda y debemos sentir compasión por ellos, ante los tiempos caóticos en que les ha tocado vivir. Es preciso sacarles de la confusión con amor. Acompañarles en este período de sus vidas, reconociéndoles sus virtudes y rescatándoles de su soledad. Ayudarles a aceptarse como diseño divino, mostrándoles primero que nosotros les aceptamos incondicionalmente (aunque discrepemos con su conducta sexual).

Si experimentan disforia de género, hacerles saber que tal sufrimiento es transitorio y desaparecerá por sí solo con el tiempo, por lo que no es preciso que alteren su imagen corporal. Que disfruten su cuerpo sano, practicando deportes y cuidando su salud. Que decidan aceptarse a sí mismos como Dios les acepta y ama incondicionalmente.

Quizá estemos a las puertas de aquellos tiempos acerca de los cuales se profetizó: Porque llegará el momento en que la gente dirá: “¡Dichosas las mujeres que no pueden tener hijos! ¡Dichosas las que nunca fueron madres ni tuvieron niños que alimentar!” (Lucas 23: 30).

Informarse, inquietarse, orar, organizarse para actuar, dialogar mucho con los jovencitos y denunciar antes que el problema llegue a nosotros con mayor gravedad.

Donde no hay visión el pueblo se desenfrena, decía el sabio escritor del libro de Proverbios (29: 18). Y ese desenfreno lo estamos presenciando en estos tiempos. Quizá nuestras sociedades estén aún dormidas ante un fenómeno que hoy sacude a las del primer mundo y ya está a las puertas del nuestro.

Ps. Graciela Gares Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 h

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